Un pequeño grupo de estudiantes del IES Tierrablanca han realizado un viaje cultural a Italia organizado por el Departamento de Latín y Griego

Roma: siempre eterna, acogedora, sorprendente, irrepetible, enigmática, imposible de abarcar; nunca te defrauda, te ofrece mil imágenes diferentes; Roma reclama tu atención constante y supone un desgaste emocional tremendo y te da siempre infinitamente más de lo que te exige.

Roma es el Foro republicano y los Foros imperiales, el Coliseo y los Arcos de triunfo, el Palatino y el Circo Máximo, el Panteón y los Mausoleos, los Acueductos y las Vías, las Columnas conmemorativas y también las Plazas y las Fuentes, y los cientos de Museos, y las Iglesias y Miguel Ángel (el Moisés, la Piedad, la Plaza del Capitolio, la Capilla Sixtina, la Cúpula de San Pedro) y Bernini y Borromini y el Vaticano y el Trastévere… y la sensación de que jamás podrás conocerla por completo.

A Roma sólo merece la pena ir con un grupo cohesionado, fogueado en la disciplina y el esfuerzo, dispuesto a saber más, generoso, capaz de admirar… Gloria, Nieves, Marina, Mª Jesús y Carlos son los integrantes de ese grupo. A lo largo de estos años han hecho méritos de sobra para ir a Roma; porque eso es Roma: un premio muy merecido, la ciudad que da sentido a todo lo que hemos estudiado y traducido, la clave que sujeta nuestro mundo clásico, un sueño hecho realidad. Necesito visitar esta ciudad con un grupo que me arrope, que me entienda, que me quiera, que comprenda mi pasión (a veces, locura) por el mundo clásico. Esta ciudad es capaz de hacerlos mejores, dando cada uno de ellos lo mejor de sí mismos, justificando, por ello, el tremendo esfuerzo físico y emocional que supone organizar un viaje de estas características.

 

La guinda del pastel fue Pompeya: todo lo estudiado sobre la civilización romana encaja cuando la conoces. Pompeya te sorprende y conmueve, te envuelve, te emociona… Mereció también la pena visitar el Museo Arqueológico de Nápoles, con todo lo que ello supuso –sólo nosotros lo sabemos bien-; allí vimos pinturas maravillosas, mosaicos extraordinarios, objetos de una calidad increíble…

Esta vez hemos visto Roma con los ojos de mi compañero y amigo José Antonio Palomo Molano: jamás Roma volverá a ser igual para mí. Hemos disfrutado de sus maravillosas explicaciones, hemos aprendido muchísimo. Reconozco que me he emocionado y conmovido profundamente: es difícil encontrar a una persona tan sabia y tan generosa a la hora de compartir conocimientos. Gracias, José Antonio, Roma contigo gana muchísimo, estaré eternamente agradecida.

En fin, ha sido todo un honor compartir este viaje con vosotros: nunca volveremos a ser los mismos.

Lola González Molina - Departamento de Latín y Griego

(IES Tierrablanca)